Crítica de Películas: Marley y Yo – En Busca de la Felicidad
enero 29, 2009 at 8:48 am 3 comentarios
Ayer me topé con dos películas, muy distintas en lo que a la historia se refiere, pero muy cercanas en cuanto al fin u objetivo que persiguen sus protagonistas.

Marley y Yo
La primera de ellas, “Marley y Yo” describe el transcurrir de una pareja a lo largo de unos 10-15 años, durante los cuales conviven con su perro Marley, quién hace desastres y provoca una seguidilla de gags, uno tras otro.
La pareja pasará diversas vicisitudes, tales como perder un embarazo, luego poder concretarlo y al fin, llegar a tener 3 hijos. Todo esto, siempre rodeados de confort y un “estilo de vida americano” envidiable (nunca les falta trabajo, casa, auto, e incluso una mudanza al lujosísimo Boca Ratón, “un vecindario más seguro donde no te acuchillarán en la entrada”).
Ahora bien, haciendo esta salvedad sobre el lugar ideológico donde nos sitúan la historia y sus personajes, me parece interesante destacar la sub-trama que se encuentra detrás de esta aparente linealidad de “boda-casa-trabajo-perro-hijos-vida feliz”. Y es justamente el cuestionamiento que se hace de este estereotipo social acerca de como deben construirse las parejas y vivirse las vidas.
En cada elección que los protagonistas hacen, saben que está dejando atrás otras opciones. Y ahí están los replanteos acerca de las supuestas dicotomías entre hacer una vida en pareja, tener y criar hijos, enfrentar crisis y desilusiones, poder re-inventar la pareja, versus la vida de la libertad y el crecimiento individual, profesional y social, sin mayores complicaciones.
Más allá de un final rosa y coherente con la propuesta general del filme, el director nos deja entrever que, más allá de las decisiones (acertadas o no) que tomamos en la vida, todo lo hacemos buscando esos pequeños momentos de felicidad, ya sea en familia, solos, o con un perro de compañia.
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En Busca de la Felicidad
La segunda película, “En busca de la felicidad”, es un drama basado en una historia real, acerca de un hombre al cual la vida parece darle la espalda: su esposa lo abandona, lo echan de su casa y está sin trabajo. Encima, con su hijo de 5 años a cuestas, debe intentar vender unos obsoletos aparatos médicos, que nadie quiere comprarle.
Sin embargo, nunca perderá la esperanza, y su fé y fuerza de voluntad (sumados a la presencia de su hijo) harán que logre algo casi imposible: obtener un trabajo.
Sin llegar a ser una colección de golpes bajos (aunque los hay, y bastantes), aquí se vislumbra otra vez esa búsqueda por lograr un sueño (en este caso el trabajo, que le permita tener una estabilidad y vivir bien con su hijo), y el recorrido que el personaje debe realizar para lograrlo.
Si bien el lugar desde donde se plantean las dos películas es diametralmente opuesto (“Marley y Yo” en una clase acomodada y de buen pasar económico, y “En busca de la felicidad” en una situación casi desesperante de desempleo y marginalidad) es interesante ver la búsqueda interna que sus protagonistas hacen por lograr ser reconocidos y obtener un poco de esa tan ansiada felicidad.
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1.
flor | febrero 14, 2009 a las 10:33 pm
Si hay una cosa que no me gustó de Marley y yo es cómo te manipulan al final de la peli.
2.
ignaciobadano | febrero 15, 2009 a las 3:06 pm
Si, creo que tiene varios golpes bajos, pero me interesó en particular la búsqueda que hacía el personaje principal.
3.
arte en psicoanalisis | abril 10, 2012 a las 11:49 pm
“Marley y Yo”.. en el diván
El film trata del arribo de un perro a la casa de una pareja que viven juntos. En un principio el interés en tener un perro gira en torno a dilatar o distraer el anhelo de la joven de tener hijos, tal como se lo había sugerido un amigo, porque es de destacar que el dueño de este perro recibe muchos consejos, necesita señalamientos que le indiquen por ejemplo, el camino a seguir con una mujer, sugerencias provenientes ya sea de un amigo o de su jefe.
El pequeño labrador va creciendo junto a la joven pareja acompañando en la formación de una familia, en los sucesivos cambios que deciden enfrentar como; mudarse, la llegada de los hijos, su crianza, momentos de crisis y diferentes eventos por los que pasa una familia y sus contingencias.
El perro se convierte en la medida que permite a este hombre tener una idea de como transcurre el tiempo y se deciden los rumbos en la vida. Pero lo que voy a destacar es como el perro con su comportamiento le da a este sujeto de que hablar, es más, le da que escribir.
Se trata de un hombre que es periodista en un diario y se convierte en un columnista que narra las aventuras de su canino. Mi interés recae sobre este aspecto, en como el canino se convierte en objeto de narración para este hombre.
¿De que hablar en el consultorio del psicoanalista?
Por eso si un psicoanalista le dice a su paciente que no hable de su perro y que hable de él, puede ser una indicación errada, salvo que sea una estrategia en un determinado momento del tratamiento. Es que cuando alguien habla, incluso de su perro, esta diciendo algo de sí.
Las decisiones no eran el fuerte del dueño de este perro y esta mascota se comporta como un perro decidido a rechazar ser domado, no quiere amos que lo manden. En definitiva el perro da que hablar, todos los objetos de la vida que uno estima lo hacen hablar al sujeto, sobre todo si es un objeto amado. Ya sea amado porque posee o hace algo que a uno le falta y le gustaría tener, como el carácter decidido de Marley, o amado porque es igual a uno, como se dice a veces; “se parece mucho a su dueño”.
El encuentro con el psicoanalista
El encuentro con un psicoanalista puede convertirse en el lugar para hallar el perro de cada uno, el que le hace escribir una historia para ser contada, para ser compartida. Es el lugar donde se acomoda la causa que a uno le hace hacer.
Esta historia esta basada en un libro que en EEUU estuvo dos meses como record de venta. A los verdaderos protagonistas de esta historia se los puede ver en la escena del parque en la fila con los demás dueños de otras mascotas cuando Marley es llevado para ser adiestrado.
El perro llega a viejo y aparecen los achaques de los años, esta familia a través de su amada mascota puede palpar el recorrido de una vida.
Recomendación:
Si Ud. es de los que no trata cariñosamente a su perro, en esta película descubrirá si tiene o no culpa.